Piedras en la Vesícula: Como eliminarlas sin operarse

 

¡Hola!

Si estás buscando un método para eliminar los cálculos de la vesícula biliar o el hígado, sin tener que operarte, estás leyendo el artículo indicado. Yo tenía el mismo problema y no quería tener que operarme, ya que había tenido una operación previa de apendicitis y no quería que me quitaran otra parte de mi cuerpo y me dejaran otra cicatriz. Pero encontré un método que me ayudó a recuperar mi salud, eliminar las piedras que me estaban causando el problema y ya no he tenido que operarme.

Una noche saliendo del trabajo me dio un dolor en el pecho –sí, el pecho- que de a poco comenzó a hacerse más y más fuerte. Me dieron analgésicos pero nada me hacía efecto. Al llegar a mi casa me recosté en la cama esperando que el dolor cediera, pero al contrario, se hizo insoportable. No podía dejar que las lágrimas rodaran sobre mi cara, me retorcía y gritaba del sufrimiento. Tuve que llamar a una ambulancia y por fin llegaron los doctores, luego de 30 minutos que me parecieron 10 horas. Yo sudaba, vomitaba y quería gritar. Mi presión arterial estaba por el suelo. Les rogaba a los doctores que me dieran un calmante que terminara con mi dolor. Me hicieron algunos estudios rápidos y pensaron que estaba teniendo un ataque al corazón, a pesar de ser un hombre joven de 32 años. Fui llevado de inmediato a un hospital, y luego de realizarme un chequeo completo, me dijeron que mi corazón estaba bien, pero tenía piedras en la vesícula biliar y estaba inflamada de tanta bilis retenida.  Me dieron una inyección analgésica y luego de una hora aproximadamente el dolor cedió, pero yo seguía agotado. Y en ese momento tomé la decisión de no operarme todavía, de buscar otra alternativa e informarme.

Finalmente me explicaron que tuve un fuerte cólico biliar. Esto significa que una de las piedras salió de la vesícula y se atoró en las vías biliares, lo que causa un dolor que según dicen, se parece a un parto. Luego de una semana tuve otro episodio similar.

Gracias a Dios encontré un método que me ayudó a terminar con el problema y mi vesícula a conseguido recuperarse. Como las piedras se eliminan por las evacuaciones, este sistema necesita que uno se tome todo un fin de semana y es un poco molesto tener que ir al baño cada 2 o 3 horas, pero no se compara con tener que ser abierto con un bisturí y gastar muchísimo dinero en una operación costosa. Espero que esta información te sea útil y que recuperes pronto tu salud.

Tratamientos Convencionales Para Tratar los Cálculos Biliares

Los tratamientos convencionales para tratar los cálculos biliares intentan ya sea disolver los cálculos biliares en la vesícula, o remover la vesícula con cirugía. Sin embargo, esos tratamientos no tienen ningún efecto en las grandes cantidades de piedras que están congestionando los conductos biliares del hígado. Quisiera enfatizar en este punto que todas las personas que tienen cálculos biliares en la vesícula tienen muchos más en el hígado. El remover la vesícula o sus piedras no incrementa sustancialmente el flujo de bilis, porque las piedras que están alojadas en los conductos biliares del hígado continúan deteniendo flujo de bilis. Aún en el caso de una cirugía para remover la vesícula, la situación continúa siendo problemática para el cuerpo. Dado que el instrumento de bombeo de la bilis (vesícula) ha sido removido, la poca bilis que esta disponible desde el hígado fluye a cuentagotas. Así que, el flujo descontrolado de bilis al tracto intestinal continúa siendo una causa de severos problemas con la digestión y la absorción de comida, especialmente si ésta contiene grasas. El resultado es una creciente cantidad de desechos tóxicos que se acumulan en el tracto intestinal y sistema linfático. La restricción en las habilidades para digerir y asimilar las grasas estimula a las células hepáticas para incrementar la producción de colesterol. El efecto secundario que surge de esta maniobra de emergencia del cuerpo es la generación de más cálculos biliares en los conductos biliares del hígado. Por lo tanto, el remover la vesícula no es la solución para aliviar los problemas digestivos, sino que se vuelve una causa de mayores y más severas complicaciones en el cuerpo, como el cáncer y las enfermedades cardíacas.

Cualquier tratamiento de la vesícula, sin importar lo avanzado o sofisticado que sea, puede ser considerado como una gota en el océano, porque no elimina el problema principal, que es la congestión de los conductos biliares con cientos o miles de cálculos biliares en el hígado.

La medicina convencional ofrece tres principales enfoques para tratar los cálculos biliares:

Disolución de los cálculos biliares

Para pacientes con síntomas leves o de poca frecuencia, o para aquéllos que no desean una cirugía, existen medicamentos disponibles que aseguran poder disolver los cálculos biliares. Al principio, el gradualmente disolver los cálculos biliares con medicamentos que contienen sales biliares (terapia oral de disolución) parece una buena idea. Los medicamentos se consumen en forma de tabletas durante 12 meses, lo que puede provocar una disminución en los niveles de colesterol en la bilis. Sin embargo no hay garantía de ello. Según el British Medical Journal, el uso de sales biliares tiene un porcentaje de error tan alto como un 50%. Además, muchos pacientes “exitosos” simplemente no experimentan la disolución completa de los cálculos biliares en su vesícula. Otros agentes disolventes, como el metil ter-butil éter, no ofrecen mayores ventajas sobre las sales biliares. Los tratamientos no exitosos pueden resultar en cirugías.

Recientemente, los solventes se han instilado directamente a la vesícula, a través de un pequeño catéter colocado en la piel. Se ha comprobado que este método es efectivo en la disolución de las piedras de colesterol, pero no resuelve el problema mayor-la acumulación de cálculos biliares en el hígado. Todavía no existe la suficiente evidencia científica para determinar los efectos secundarios resultantes de este tratamiento.

 

Ondas de choque

Otra alternativa la cirugía es la litotripsia, la cual es una técnica donde los cálculos en la vesícula son literalmente golpeados por una serie de ondas de choque. En un reporte del Lancet (un prestigiado boletín médico inglés) en 1993, se determinó que esta terapia tiene serias complicaciones porque puede provocar daños en los riñones y elevar la presión arterial. Ambos efectos secundarios pueden contribuir al incremento en el número de cálculos biliares en el hígado.

Además, este procedimiento, en el cual los cálculos biliares son fragmentados a través de ondas de choque, deja residuos tóxicos de los cálculos biliares los cuáles pueden rápidamente convertirse en tierra fértil donde se desarrolle bacteria dañina y parásitos y, por lo tanto, infecciones en el cuerpo. Estudios recientes han confirmado que la mayoría de los pacientes bajo este tipo de tratamiento experimentan sangrado interno, desde una pequeña hemorragia hasta una gran pérdida de sangre que requiere de transfusiones sanguíneas. Este tratamiento tiene también una alta tasa de recurrencia de piedras.

Cirugía

 

En 1991, 600,000 estadounidenses se sometieron a cirugía para remover la vesícula. Desde entonces, el número se ha incrementado constantemente. Una operación de la vesícula cuesta entre $8,000 y $10,000 dólares y toma entre 40 y 45 min. con una laparoscopia. Mientras la cirugía de vesícula abierta –colecistectomía- es aún frecuentemente utilizada para pacientes con dolor frecuente o severo, o tienen un historial de colecistitis, la colecistectomía laparoscópica se ha convertido en la técnica quirúrgica más utilizada. Con la cirugía tradicional, la vesícula se remueve a través de una técnica de cirugía abierta que requiere una incisión en la piel y anestesia general. Durante la colecistectomía laparoscópica, también llamada “operación de cerraduras”, la vesícula llena de piedras se jala literalmente a través de una pequeña incisión en el abdomen. Algunas veces, la colecistectomía abierta se requiere cuando la operación laparoscópica no es útil.

Con la laparoscopia, los pacientes parecen recuperarse mucho más rápido y por lo general salen del hospital y regresan a sus actividades regulares en pocos días. Sin embargo, desde su introducción, este tratamiento “curita o tirita” de la vesícula ha provocado que muchos pacientes se sometan a un operación de la vesícula sin necesidad; esto es, para eliminar algunos síntomas de incomodidad persistentes en el paciente.

Además de no tener ningún efecto en la tasa de mortalidad general de las enfermedades de la vesícula, la cirugía laparoscópica tiene sus riesgos. Tanto como el 10% de los pacientes salen de la cirugía con piedras aún alojados en los conductos biliares, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (Nota: los conductos biliares a los que referimos en esta sección no son los conductos biliares del hígado). Según el boletín Mayo Health Oasis (un boletín de la famosa Clínica Mayo), otros riesgos incluyen los cálculos biliares perdidos en la cavidad peritoneal, la adhesión abdominal y posiblemente una endiocarditis infecciosa. Y según el New England Journal of Medicine, este procedimiento puede causar hemorragias, inflamación del páncreas –una condición potencialmente fatal-y perforación de la pared del duodeno.

También puede haber daños y succión de los conductos biliares, así como filtraciones de bilis al abdomen, incrementando la posibilidad de desarrollar una infección severa. Aproximadamente 1 de 100 pacientes se  exponen al riesgo de morir en este tipo de operación.  Las heridas de los conductos biliares se han incrementado dramáticamente como resultado del uso de la cirugía laparoscópica. En Ontario, Canadá, donde el 86% de las operaciones de vesícula se hacen de esta forma, el número de heridas a los conductos biliares se ha incrementado en un 305% desde que este método se convirtió en el estándar.

En cierto número de pacientes, los cálculos biliares se alojan en el conducto biliar común (el principal conducto biliar que lleva al duodeno). En algunos casos, el remover la vesícula no alivia los síntomas de los cálculos biliares. Para mejorar su situación, un tubo flexible se coloca en la boca y se avanza hasta el punto donde la bilis común entra al duodeno. Con este procedimiento, se dilata la apertura del conducto biliar y las piedras son arrojadas al intestino delgado. Desafortunadamente, muchas de estas piedras se alojan en el intestino delgado o grueso, convirtiéndose en una fuente constante de infección intestinal o problemas similares.

Conclusión

 

Ninguno de los procedimientos mencionados anteriormente se refiere a la causa de las enfermedades de la vesícula. De hecho, contribuyen a continuar la irrupción de los procesos digestivos y eliminativos del cuerpo. El alivio de corto plazo que un paciente pudiera sentir después de que se le haya removido la vesícula pudieran confundir al paciente y hacerle creer que ha sido curado. Sin embargo, la verdad es que la continua o, incluso, una empeorada interrupción de las secreciones de bilis en el hígado puede contribuir al desarrollo de problemas de salud más severos que las enfermedades de la vesícula.

El método que aquí le propongo, es un procedimiento simple, pero que de manera efectiva, segura e indolora remueve no sólo los cálculos de la vesícula o los conductos biliares, sino, y más importante, los cientos y miles de cálculos en el hígado. Es extremadamente desafortunado que a millones de personas se les haya removido su vesícula de manera innecesaria, o que hayan perdido la vida a consecuencia de enfermedades del hígado o la vesícula. Afortunadamente existe un método simple, barato y sin riesgos para que cada persona restaure de manera natural el hígado y la vesícula para prevenir futuras enfermedades.

Solicite el e-book completo que incluye la descripción detallada del método para remover los cálculos biliares de manera segura natural y económica.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 37 seguidores